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¿Prohibido o revaluación?

  • Writer: Nomar Ruiz Rodríguez
    Nomar Ruiz Rodríguez
  • Jan 15
  • 2 min read

Por: Nomar Ruiz


Los esteroides han sido parte de los deportes por décadas. A cada rato, vemos atletas con importantes transformaciones físicas o de desempeño, de un día para otro. Y aunque las ligas y federaciones castigan severamente a cualquier deportista que agarren utilizando sustancias anabólicas, los seres humanos siempre buscan la forma de salirse con la suya. En 2025, el problema ya no es el uso directo de los esteroides, pues se han encontrado formas de bordear las reglas, dando paso a una especie de zona gris que se ha vuelto común.


Según datos divulgados por UK Anti-Doping, entre abril de 2024 y marzo de 2025, los agentes anabólicos, como esteroides y compuestos similares, fueron la causa principal de resultados adversos en pruebas de dopaje. 


Otro reporte, de Sport Resolutions, fue preciso al informar que el 50 % de las infracciones deportivas en ese periodo correspondían a situaciones que involucraban este tipo de sustancias. La World Anti-Doping Agency mantiene a los esteroides en la categoría S1 de su Lista de Sustancias y Métodos Prohibidos en 2025, vetados tanto dentro como fuera de la competencia. Pero la zona gris comprende el uso de sustancias que producen efectos cercanos o parecidos a los de los anabólicos, sin alterar el sistema hormonal o activar receptores androgénicos. A través de su Programa de Monitoreo 2025, la agencia ya ha identificado algunas como, por ejemplo, la ecdisterona. Esta es una sustancia presente en plantas e insectos y que, según estudios científicos, puede estimular la síntesis de proteínas musculares. Otras sustancias incluyen creatina, que mejora la producción de energía muscular y aumenta la potencia; beta-alanina, que mejora el rendimiento y retrasa la fatiga; citrulina y arginina, que mejoran el flujo sanguíneo y facilitan el flujo de oxígeno; entre otros. 


Por otro lado, en Estados Unidos se reportaron atletas con resultados positivos a 19-norandrosterona, que no es una de las sustancias de la zona gris, sino un rastro químico que deja el cuerpo tras metabolizar ciertos esteroides, especialmente la nandrolona. La mayoría de estas detecciones no se desarrollan durante el día del evento, sino en etapas de preparación o recuperación. Esto ha obligado a las autoridades deportivas a reforzar los procesos de análisis fuera de los periodos de competencia y a invertir en herramientas avanzadas para identificar patrones de uso prolongado de sustancias. 


Ya el debate no consiste sólo en quién usa esteroides. Ahora la conversación trasciende a cómo el deporte va a responder a este acontecimiento. Más allá de discusiones, encontrar culpables o sancionar, debemos hablar sobre regulación. Uno de los retos para el deporte hoy día, es que las reglas se adapten a los tiempos. Me parece que las autoridades deportivas deben reevaluar las normas con apertura, reconociendo los cambios y la evolución científica, para que sus ligas continúen vigentes y estén a la par con las circunstancias.”

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